Un simple pobre hombre

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UN SIMPLE POBRE HOMBRE
 
Señor, apenas soy hombre,
un pobre viejo, un pobre niño viejo,
un simple pobre hombre.
Soy polvo de muchos caminos,
soy tierra de secano
y tiempo recorrido, ramito quebrado,
mañana olvidada y noche solitaria.
 
Pero Tú, Señor, eres mi luz,
mi nueva juventud
y otra vez la aurora.
De esta gota extinguida despiertas agua viva.
 
¿De dónde a mí que vengas, de dónde a mí?
Oí tu voz, sentí tu presencia
y todo era promesa y mañana de sol,
Jesucristo, mi Señor.
 
P. Esteban Gumucio sscc