En un par de años la Sociedad de San Columbano se extendió a Inglaterra, EE.UU., Australia y Nueva Zelanda. La intención era seguir la diáspora irlandesa en el nuevo mundo, en busca de apoyo para el movimiento misionero.

Con el apoyo de la iglesia y con el objetivo de informar a la gente el esfuerzo misionero, se publicó la revista misionera The Far East. Esta revista tuvo un éxito instantáneo. Durante más de 90 años ha sido el principal medio de comunicación con la iglesia Irlandesa e Inglesa. Posteriormente, una revista misionera también se publicó en los EE.UU. y Australia.

Durante un breve período hubo un esfuerzo para establecer la Sociedad en Argentina, donde existe un número considerable de inmigrantes irlandeses. Incluso se publicó una revista. Sin embargo, se dio por concluido este proyecto unos años después.

En poco tiempo se hizo evidente que para atender a las familias Chinas eran necesaria la participación de mujeres. Francis Moloney, una joven viuda con un ardiente deseo de servir a los más necesitados, había visto como la recién formada Sociedad de sacerdotes estaba dando frutos y se embarcó para China. ¡Cómo le habría gustado a ella también ser parte de esa misión!

Pero su paciencia fue finalmente recompensada. John Blowick, que con Edward Galvin había fundado la Sociedad Misionera de San Columbano, se unió con Francis Moloney, para fundar otra rama de esta familia misionera – las Hermanas Misioneras de San Columbano. En 1922, Francis, junto con doce compañeras comenzaron su entrenamiento para convertirse en hermanas misioneras, y pocos años después ellas también fueron a China.

La recién formada Sociedad y Congregación tomó como patrón y modelo a San Columbano, y desde entonces empezaron a ser conocidos como los Misioneros de San Columbano.

La primera visión y misión no se extendió más allá de China. Sin embargo, Cristo nos dice – “Vayan y hagan discípulos a todas las naciones” – es así que poco a poco, la visión y misión se amplió a las Filipinas [1929], Corea [1933], Birmania [1936], y Japón [1948].

Cuando China fue cerrada a los misioneros en 1950, la Sociedad respondió al llamado urgente de América Latina [1951] y los Columbanos se instalaron con los pobres en los nuevos asentamientos urbanos del Perú y de Chile. La Sociedad también respondió a las necesidades misioneras de la Iglesia en Fiji.

Posteriormente, se estableció trabajo misionero en Pakistán, Taiwán, Brasil, Jamaica y Belice. Debido a la disminución de los recursos, la Sociedad penosamente retiro su compromiso de Belice, Jamaica y Brasil.

La visión inicial se ha ampliado de múltiples maneras. Los Columbanos, que originalmente atraían sus miembros del mundo de habla inglesa, ahora invitan a los miembros jóvenes en todas las Iglesias en las que trabajan.

Los Columbanos, desde sus inicios, ha reconocido que sin el apoyo generoso de los laicos, la obra misionera confiada en ellos no podría continuar. En consecuencia, los Columbanos han visto la necesidad de que laicos apostólicamente formados, se unan a ellos para llevar la Buena Nueva de Jesucristo.

El programa de Laicos Misioneros Columbanos, ha crecido prácticamente en todas las regiones, enviando y recibiendo LMC´s. Actualmente hay más de 70 LMC en 8 regiones y 2 unidades de misión.

Desde 1960, los sacerdotes diocesanos han sido invitados a unirse a nosotros en la misión durante un período de tiempo limitado, como miembros asociados. Provienen de Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, Gran Bretaña, Corea, Filipinas y Birmania. En la actualidad, sólo en el Perú hay diez sacerdotes asociados trabajando.

En cierto sentido la visión no sólo se ha ampliado, también se ha profundizado. Bajo la guía del Espíritu Santo, la Iglesia de nuestro tiempo está desafiando la injusticia de la pobreza estructural y la espiral de violencia con una insistencia más contundente basándose en los fundamentos del Evangelio. Como servidores de la Iglesia, vemos en la preocupación por la justicia y la paz, el elemento central de nuestro apostolado.

Enmarcados en la preocupación por la justicia y la paz, hemos llegado a la conclusión que la preocupación por la tierra, es un tema esencial y transversal en nuestra misión. En consecuencia, las preocupaciones ante los drásticos cambios medio ambientales son fundamentales para nuestra acción misionera.

Otra preocupación fundamental en los últimos años ha sido la Deuda Internacional Mundial. Las naciones más pobres, han sido sometidas a injustas y pesadas deudas, que no les permite abordar de manera realista los problemas del desarrollo en sus países. Por lo antes citado, los Columbanos han tenido una participación central en la Campaña del Jubileo 2000.

Hoy en día, una mayor apreciación de los valores del reino en las culturas y religiones del mundo nos ha llevado a una creciente conciencia de la necesidad de diálogo con los pueblos de otras religiones y en promover una auténtica enculturación del Evangelio.

Para nosotros, como para nuestros fundadores, nuestra visión misionera permanece en expansión y será el llamado del espíritu santo que nos permitirá escribir más líneas de esta historia de amor y entrega.

:: Fuente original: http://www.columban.com/history.htm